Plazas pequeñas, casas blasonadas, huertas y el viejo lavadero junto al río.
Pese a sus pocos vecinos, Cillaperlata ha mantenido el aire de pueblo tradicional: plazas pequeñas, una fuente, el lavadero, casas de piedra con escudos y huertas de colores regadas por el Ebro.
El lavadero es además el punto donde el Camino Natural del Ebro entra en el pueblo, así que es buen sitio para empezar o terminar cualquier paseo.