Ermita de Nuestra Señora de Encinillas

Qué ver

Una ermita humilde en mitad de un pinar, donde la leyenda sitúa la batalla del Negro Día.

A medio camino entre Cillaperlata y Trespaderne, dentro de un pinar junto a la carretera local, se esconde la ermita de Encinillas. Es un edificio sencillo y hoy muy deteriorado.

La tradición cuenta que en este lugar se libró en el siglo VIII la batalla del Negro Día entre cristianos y musulmanes, y que la Virgen alargó la jornada para que los primeros pudieran vencer. De ahí el otro nombre de la imagen, Virgen del Negro Día, que hoy se guarda en la iglesia del pueblo. Algunas versiones sitúan aquí también la sepultura del duque Pedro de Cantabria.

Cada septiembre los vecinos suben en romería hasta la ermita.